Donde las hormigas eran montañas no es solo un poemario; es un viaje lírico por las estaciones de nuestra propia existencia. A través de una voz profundamente humana y una métrica cuidada, Ildefonso Ramírez García nos invita a recorrer el pasillo de la infancia, a arder en los incendios de la juventud y a encontrar la calma en la madurez, hasta alcanzar la paz del último horizonte. En estas páginas, el autor despoja al hombre de sus máscaras para revelarnos la arquitectura de un suspiro: un recorrido donde la rutina se transforma en magia y la ausencia en esperanza. Es un espejo donde cualquier caminante podrá reconocer sus propias huellas, sus cicatrices y, sobre todo, la luz que queda cuando el equipaje se vuelve ligero. Este libro es para leer despacio, como se guardaba el pan de antes: con respeto, gratitud y memoria. Porque, al final del camino, descubrimos que para tocar el cielo solo hace falta volver a mirar el suelo con los ojos del niño que siempre fuimos. Un testimonio honesto de que lo único que realmente importa es haber sabido amar.