En las costas indómitas de Puerto Madryn, donde el viento patagónico esculpe la roca y el carácter, Maylen Valdes ha crecido al margen del mundo. Hija de un pescador pobre y marcada por la ausencia de su madre, Maylen posee un don ,puede escuchar lo que el océano calla. Una vibración profunda, un canto ancestral que la conecta con las ballenas francas que visitan el golfo.