La ingeniería civil ha acompañado a la humanidad desde sus primeras formas de organización social, proporcionando las bases materiales necesarias para el desarrollo de asentamientos, la gestión del agua, el transporte y la protección frente a fenómenos naturales. Con el avance científico y tecnológico, esta disciplina evolucionó desde técnicas empíricas hacia un campo profesional fundamentado en principios de la física, la mecánica, la hidráulica, la geotecnia y la gestión del territorio. Su carácter multidisciplinario permite integrar criterios técnicos, ambientales, sociales y económicos en la planificación y ejecución de obras esenciales para la vida moderna.