Primeros años de vida del «bolo loco de atar», -Julián Ciruelos-, con descripción de su estancia en Los Cerralbos (Toledo), con la trayectoria de su abuelo materno, y la intención pueblerina frente al vecino Domingo Pérez, (pueblo de sus abuelos paternos), cuyos gobernantes municipales y propietarios de fincas y empresas, pretendían ser superiores y hacerse los más famosos de la zona.
Traslado a Otero (Toledo) por empleo de su padre, donde vivió doce años. De este municipio tiene los mejores y más amplios recuerdos de su infancia y juventud, así como de los seis años ingresado en el seminario palentino. Se trataba de un pueblo de fácil acceso rutero, con un propietario de grandes fincas agricultoras y ganaderas, que organizaba espectaculares ojeos y cacerías de perdices y conejos.
En Alcalá de Henares fallecieron su madre (45 años), su padre (52), y su hermano (19), en tres años, lo que le cambió emocional y radicalmente su vida de juventud. Se enamoró de una granadina que estudiaba
