El debate académico sobre los deepfakes que se plantea este trabajo es complejo ya que, por un lado, ante esta problemática propia del desarrollo tecnológico, se postula agravar las penas o crear nuevos tipos penales específicos en función a las características técnicas del medio utilizado incrementando la dificultad probatoria. Y por otro lado se postula si la utilización de deepfakes puede encuadrarse en delitos tradicionales contra el honor, dignidad, imagen e identidad en la concepción que únicamente estaría variando el medio especifico utilizado para su comisión de los delitos.