Al comisario Gutiérrez no terminan de gustarle ni la playa, ni las multitudes, ni el calor. Si pudiera, los borraría de la faz de la tierra. Sin embargo, las circunstancias le han llevado de vacaciones a Santa Pola. Mientras hace lo posible por sobrevivir al duro verano santapolero saludando a viejos amigos del Cuerpo y paseando de chiringuito en chiringuito, una serie de crímenes sacude la tranquila ciudad. Junto al también comisario Miguel Pomares, Gutiérrez se verá envuelto, muy a su pesar, en una investigación que lo llevará a sumergirse en una Santa Pola desconocida y a enfrentarse a lo más oscuro y retorcido de la naturaleza humana. Porque el crimen no descansa, ni siquiera en el paraíso. Y los asesinos no se toman vacaciones.