Este libro penetra en una zona casi inexplorada de la historiografía cubana: la evolución del coleccionismo. Ofrece un panorama histórico, desde la etapa colonial española hasta la Revolución Cubana, del coleccionismo en la región de Matanzas en sus dos aspectos: el privado y el institucional. Pero el deslinde entre estas dos categorías -hoy fácilmente discernible- no era tan manifiesto en el siglo XIX. La bibliografía posterior contribuyó a enraizar las confusiones, denominando museo a lo que muchas veces no pasaba de ser una prestigiosa colección personal. Más enmarañado aún resulta delimitar cuándo existe en realidad el acto de coleccionar -acción que demanda voluntad consciente y perspectiva en el tiempo- y cuándo estamos sólo en presencia de un simple proceso de almacenaje espontáneo. Tales precisiones no constituyen eventuales o pueriles escarceos, sino finalidad perentoria de esta investigación.Los textos iniciadores llegan siempre escoltados por muchas virtudes, pero esto no excluye el arrastre de inevitables desventajas. El autor no tuvo temor al aplicar clasificaciones inéditas o al acuñar conceptos que a la postre pueden ser discutibles o sustituidos por otros mas adecuados y exactos en el futuro. En última instancia, lo más importante es empezar.