Octubre, 1978. Al término del servicio militar, Raúl Sierra busca su primer empleo. Tras varios intentos fallidos, un amigo le llama para decirle que un banco moderno busca comerciales. Sin más apoyo que el de su propia fuerza, Raúl decide cursar visita. No tiene cita previa ni tarjeta que le identifique, pero consigue entrevistarse con el director esa misma mañana. Gabriel Gómez, queda fascinado por la impronta de Raúl y solicita su rápida incorporación. Desde el primer día se mueve como un ciclón. Es afable y correcto, nada le detiene. Supera todos los retos que le proponen y su éxito es total. Cuando Valeriano Burgos se incorpora como nuevo jefe de producción, Raúl se muestra escéptico con él, pero pronto descubre su grandeza humana. Todo son halagos y alabanzas, en dos años asciende cuatro niveles y su sueño se hace realidad. Con oficio gana premios, pero su éxito no agrada a todos. Surgen las envidias y empiezan los problemas. El tiempo pasa, el banco entra en crisis y el personal se disgrega, ya nada es igual. Siente el aliento del acoso y las alarmas se disparan. Alguien cercano le alerta de que unas
