No eres pobre por falta de dinero. Eres adicto a la pobreza - y ni siquiera sabes desde cuándo consumes.¿Trabajas sin parar y no avanzas? ¿Cada vez que algo funciona, algo -raro- lo tumba? Eso no es mala suerte: es una adicción que se hereda en la mesa de la casa y se disfraza de humildad. José Rivas lo perdió todo y pasó cuatro años sin hogar - hasta que una mañana de Navidad entendió que había salido de la pobreza, pero la pobreza no había salido de él. Este libro es un espejo: doce síntomas para reconocerte y un tratamiento honesto para desintoxicarte.La vida es muy corta para seguir siendo un adicto a la pobreza. ¿Este eres tú?