Aurora tenía en los ojos un resplandor que nadie podía explicar, una claridad serena que parecía venir de muy lejos. En la finca, su risa era bálsamo y su presencia transformaba corazones, revelando lo invisible a través del amor. Esta obra es una leyenda de fe que muestra que la tragedia no tiene la última palabra y que, incluso en medio de la pérdida, la luz puede abrirse paso.A través de la historia de 'la niña de la luz' y su conexión con el destino, Atahualpa Campos nos ofrece un recordatorio de que la esperanza no se mide en años vividos, sino en huellas dejadas. Es un relato lírico y profundo sobre la supervivencia del alma y la certeza de lo eterno, diseñado para quien cree aún en la luz después de la tormenta