El Sistema 11 oficialmente no existe, pero es todo cuanto rige el presente, el pasado y el futuro del mundo. Cualquier organización de la que has oído hablar no es más que una cortina de humo hecha por los mismos miembros del sistema que gobierna la Tierra: a unos les mantienen engañados por descreídos; a otros, porque desesperados, se aferran a la propuesta oficial; al resto, los atrapan con falsos mitos de clubs de acaudalados, mientras el verdadero poder nos maneja a su antojo.Todos formamos parte de la partida, pero no del juego, y nadie te ha preguntado si estás de acuerdo, ni lo hará. No hay escapatoria posible. El tablero está instalado y la partida sigue su curso imparable, intocable, inalterable. ¿O tal vez no?
No lo leas
5 stars -
NO LA LEAS!!!
Salvo que quieras subirte a una vorágine adictiva donde vas a desenmarañar el límite entre la realidad que ves y la que implica tener los ojos más abiertos todavía.
SISTEMA 11, parte de la paradoja del protagonista y su pseudónimo, pasando por escenarios que te van a mantener en vilo constante, apretando las muelas, resaltando aún más el valor del presente, donde se decide qué parte del pasado obedecerá nuestros planes futuros.
Atesoro para mí, además del placer de leer algo bien escrito, desde un genuino respeto a quien lee, la idea de que ante las idas y vueltas de la mente o ante la imposibilidad de saber en qué realidad creer, hay un ancla inmutable dentro de cada uno como norte y como faro: la naturaleza del alma. La única verdad que no admite la lógica posible.
La única música que habla el idioma de todo el universo.
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No lo leas
NO LA LEAS!!!
Salvo que quieras subirte a una vorágine adictiva donde vas a desenmarañar el límite entre la realidad que ves y la que implica tener los ojos más abiertos todavía.
SISTEMA 11, parte de la paradoja del protagonista y su pseudónimo, pasando por escenarios que te van a mantener en vilo constante, apretando las muelas, resaltando aún más el valor del presente, donde se decide qué parte del pasado obedecerá nuestros planes futuros.
Atesoro para mí, además del placer de leer algo bien escrito, desde un genuino respeto a quien lee, la idea de que ante las idas y vueltas de la mente o ante la imposibilidad de saber en qué realidad creer, hay un ancla inmutable dentro de cada uno como norte y como faro: la naturaleza del alma. La única verdad que no admite la lógica posible.
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