Este libro analiza la crisis estructural de la enseñanza tradicional del Derecho en América Latina, caracterizada por el formalismo positivista, la memorización acrítica y la desconexión entre norma y realidad social. A partir de un estudio cualitativo desarrollado en universidades de Bolivia, Argentina y Colombia, se identifican las limitaciones del modelo bancario de enseñanza y se demuestra el impacto positivo de metodologías activas como el Aprendizaje Basado en Problemas, el estudio crítico de casos y el Análisis Crítico del Discurso.El libro propone una innovación pedagógica transformadora, fundamentada en las epistemologías del sur, las pedagogías críticas y un análisis sociopolítico del Derecho como discurso de poder. Los resultados evidencian un aumento significativo en la participación estudiantil, la comprensión crítica y el compromiso social de los futuros juristas. Finalmente, se presenta un modelo integral de formación jurídica orientado a la justicia social, la descolonización del conocimiento y la construcción de una educación jurídica emancipadora.