LA CORRUPCIÓN NO SE PERDONA. EL PECADO ESTRUCTURAL EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO

LA CORRUPCIÓN NO SE PERDONA
Editorial:
PPC
Año de edición:
ISBN:
978-84-288-3078-2
Páginas:
160
Encuadernación:
Rústica
Disponibilidad:
Disponibilidad inmediata
Colección:
CRUCE

14,00 €
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La corrupción en sí no se perdona, porque es un pecado estructural y está ligado a un sistema injusto, que la Biblia llama satánico, identificándolo con las «bestias», a las que Ap 13 manda sin más al infierno. Ciertamente pueden ser perdonadas las personas corruptas; cuando cambian de mente y de conducta (que eso significa conversión, es decir, meta-noia), como anuncia Mc 1,14-15, pero nunca la corrupción en sí, porque es intrínsecamente mala. Hay pecados personales de corrupción que pueden y deben denunciarse con nombre y apellido, pero la corrupción en sí, como estructura demoníaca, ha de ser superada y destruida sin posibilidad de perdón, como ha denunciado la Biblia en su conjunto y, de un modo especial, el mismo Jesús.

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