Cuando algo empieza a fallar y ya no se puede detener, la realidad se agrieta. En ese borde habitan los personajes de estos relatos. En La zona muda, lo cotidiano se corre apenas de lugar y todo se vuelve inquietante: un hospital sin salida, cuerpos embalsamados, hijos monstruosos, objetos que proliferan como alucinaciones. Con una escritura precisa y envolvente, Pablo Farrés explora el límite entre la memoria y la experiencia, donde la identidad comienza a desarmarse.