Un buque de investigación antártico se hunde y todos a bordo perecieron en las heladasaguas de la Patagonia. Un popular sacerdote es asesinado dentro de la catedral de PuertoMontt. El prominente abogado de Washington, D.C., Stephan Brent, suplica a su asistente,Emmanuelle Solis, de traerle algunos archivos incriminatorios a Sudamérica, donde seesconde. Pero cuando Emmanuelle llega a Chile, su sencillo plan para ayudar a Brent se desvíarápidamente. El cuerpo de Brent es hallado en la frontera argentino-chilena, y el FBI y laInterpol están implicando a Emmanuelle en una conspiración radical sospechosa por elsecuestro y asesinato de Brent. Huyendo de las autoridades, descubre que alguien en subufete está guardando un secreto explosivo, y está dispuesto a matar para ocultarlo. Emmanuelle está siendo perseguida por el Prefecto de la Policía de Investigación de PuertoMontt--cuya creencia en la inocencia de la abogado está peligrosamente en conflicto con susórdenes de entregar a la bella abogada a las autoridades extranjeras. Emmanuelle emprendeun desgarrador viaje a través de un laberinto de fiordos y glaciares en lo profundo de laPatagonia . Emmanuelle, ahora fugitiva, tiene sólo setenta y dos horas para descubrir la verdad sobre elasesinato de Brent, los Archivos de la Patagonia, y la saboteada expedición científica antes deque se entregue a las autoridades chilenas que tienen una solicitud para extraditarla a losEstados Unidos.Los Archivos de la Patagonia lleva al lector en un viaje fascinante de pulsante suspenso a travésde la Patagonia, exponiendo los mayores desafíos y conflictos en América Latina hoy en día:la inversión extranjera, avaricia corporativa, conflictos con las culturas indígenas, el cambioclimático, y la devastación ambiental. El libro también aborda la delicada relación entre laIglesia Católica y los grupos indígenas - exponiendo el elemento humano de ambos lados. El libro está dedicado a la tribu indígena kawésqar de la Patagonia: el grupo indígena másantiguo de la región, que data de la Edad del Hielo. Hoy en día, sólo un puñado deKawésqars existen todavía. Todos los rastros de su historia parecen estar hundiéndose en elmar creciente, que inunda lentamente la remota isla de Wellington de la Patagonia, donde esatribu moribunda subsiste hoy.