PACK OBRAS COMPLETAS JOSÉ ENRIQUE RUIZ DE GALARRETA

PACK OBRAS COMPLETAS JOSÉ ENRIQUE RUIZ DE GALARRETA
Editorial:
FEADULTA.COM
Materia
Testimonios espirituales
ISBN:
978-84-947410-9-8
Disponibilidad:
En 10 dias
Cantidad:

75,00 €
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José Enrique dedicó su vida laboral a la docencia en los colegios de jesuitas de San Sebastián, Durango, Tudela y Pamplona, impartiendo clases de Latín, Filosofía y Arte, entre otras. Pero fue con su jubilación cuando comenzó a desarrollar una actividad intensa dirigida a la formación de adultos. En el aspecto literario escribió más de catorce libros e infinidad de artículos en distintos medios, y en el aspecto pastoral-docente, impartió incontables cursos, charlas, retiros y talleres, y presidió incontables bodas, bautizos, eucaristías y grupos de oración.

Este caudal de conocimiento, de coherencia, de fascinación e incluso de misticismo, no puede quedar enterrado en las entrañas de su ordenador, o disgregado en los apuntes de la infinidad de actividades que él acometía, y por eso nos hemos propuesto recogerlo un una única obra a la que nos hemos atrevido a llamar “Obras Completas de José Enrique Ruiz de Galarreta”. Sabemos que hablar de obras completas es un eufemismo, porque es prácticamente imposible recopilar todo el material que poseía, pero creemos haber tenido acceso a una gran parte de su obra, que además, probablemente coincida con lo más significativo de su pensamiento.

Cuando José Enrique hablaba de Dios, se refería siempre al Dios de Jesús; a Abbá; a la madre que nos quiere con locura y nos perdona siempre y sin condicio-nes. “Una madre —decía—, que como cualquier madre, no quiere a sus hijos por ser justos sino por ser hijos. Que no les juzga por las faltas que cometen, ni se siente ofendida, ni se aparta de ellos cuando fallan, sino que se acerca más, porque le necesitan más; porque sabe que esas faltas acabarán arruinando su vida. Para ella, los hijos más importantes no son los mejores, sino los más necesitados”...

José Enrique sabía que esta concepción de Dios choca fron-talmente con el espectáculo atroz del mal en el mundo, y por eso añadía que sólo la fe ciega en Jesús —quien siempre se refería a Dios llamándole Abbá— nos permite creer en contra de toda evidencia racional.