A veces, solo a veces, me gustaría echar a correr... Sin maletas, con lo puesto. Sin despedidas. Sin explicaciones. No mirar atrás, dejarlo todo atrás... Alejarme de los recuerdos, de los lugares conocidos, de todo aquello que pesa. Perderme en algún rincón del mundo donde nadie supiera mi nombre, donde ni siquiera mi sombra pudiera encontrarme. Caminar por calles desconocidas, entre rostros anónimos e historias que no me pertenecen. Descubrir amaneceres nuevos, paisajes sin memoria, días sin pasado. A veces, solo a veces, las responsabilidades me pesan, las obligaciones me atan, y el alma me pide silencio, distancia y un lugar donde volver a empezar.