Personas que viven una vida de postal. Porteros lesionados. Cafeterías. Un jardín al final de la calle en la que vive un niño que aprende a escribir. Una casa en la que puede que el silencio reine para siempre. El amor de una madre más allá de lo comprensible. Peluches en un estanque. Gente muy cerca del suelo. Una amistad para siempre. Una dedicatoria en la radio. Lágrimas sobre el papel. Treinta y dos cuentos que recorren la realidad humana, de hoy, de entonces. De siempre. Que nos muestran la cara de personas que conocemos, que nos sientan en mesas en las que estuvimos. Que nos recuerdan que la realidad da para mucho más que para recorrerla. Que se puede contemplar, vivir y disfrutar.