Esta obra es una respuesta al tema del diablo, desde la fe cristiana, porque si el demonio no existiera, ¿cómo podríamos comprender que fuera él el enemigo del reino que Cristo nos ha traído? (Mt. 12, 28). Porque ha sido Cristo quien ha vencido al maligno (Jn. 12, 31) y nos ha quitado el miedo a los demonios.
