Hay libros que golpean las entrañas porque narran experiencias y vivencias que inevitablemente provocan dolor y desgarro, incluso con la distancia y el bálsamo que introduce el tiempo transcurrido.
El autor ha tenido el acierto de unir las biografías de cinco mujeres que se constituyen aquí en la memoria reprimida y olvidada de un pueblo, mujeres que rompieron el silencio y, resguardadas en la trinchera de la distancia espacial y temporal, vuelcan los recuerdos de un pasado rastrero que les tocó vivir, levantando el llanto prohibido que se produjo a raíz del cruel golpe de Estado de 1936.
Es una exquisita antología de testimonios de cómo se vivía en el medio rural bajo la II República, desde la ilusoria mirada infantil y adolescente de varias de sus protagonistas; de cómo el inesperado alzamiento militar y la represión que conllevó destrozaron vidas, truncaron sueños, deshumanizaron a la gente y la sometieron a miserias y a horrores. Afortunadamente, también es un canto a la esperanza, a la solidaridad, a la generosidad, a la compasión y a la cooperación que ayudaron a superar las consecue
