El hombre fue creado como un ser para el perdón. Se revela así que el designio salvífico de Dios sitúa al "amor que perdona" como la pieza que aglutina el despliegue de su diseño inescrutable.
El hombre fue creado como un ser para el perdón. Se revela así que el designio salvífico de Dios sitúa al "amor que perdona" como la pieza que aglutina el despliegue de su diseño inescrutable.